viernes, 12 de noviembre de 2010

¡Frente a frente!

Llegamos a la casa a la hora acordada. La anfitriona, María Cecilia Lépiz Valls, nos recibió amablemente y nos pasó a la sala, mi amigo Gustavo Lobo platicaba con ella, yo simplemente lo escuchaba mientras con la vista recorría cada rincón del acogedor aposento; de pronto descubro en la pared una pintura que acaparó toda mi atención.
 — Me permite observar de cerca este cuadro? Es sorprendente
—Claro...
— A mí no me sorprende, ya lo conocía, es de Lépiz, acotó Gustavo.
— Adentro hay más, pase adelante..., dijo María Cecilia con dulzura
De esa manera tan simple, conocí la obra del Maestro Lépiz. 
Me habían hablado tanto del maestro del canto, del profesor, del dibujante, pero del pintor...¡No!
Estuve frente a frente de cada uno de los cuadros, increíblemente mantienen su color original. ¡Parecían haber sido pintados ayer! 
Después de reponerme de la sorpresa, me prestaron dibujos: personas, plumillas de lugares visitados, aguadas hechas en el parque de Barrio México, todas dedicadas y firmadas por él... 
¡Fue un maestro y además amó a su Heredia!
Al ser poco conocidas estas obras, las expongo para su disfrute, no sin antes agradecer a su familia por ese hermoso gesto.

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