domingo, 27 de febrero de 2011

LOS DISPARATES DEPORTIVOS

Freddy Pacheco León*
*Catedrático UNA
 
Si estuviere en un concurso de disparates, la dirigencia deportiva costarricense habría ganado por amplio margen. Mientras por un lado propone el cierre del ICODER y la renuncia a sus fuentes propias de financiamiento, para crear un Ministerio del Deporte desfinanciado, se compromete en la organización y ejecución de unos desprestigiados Juegos Deportivos Centroamericanos, para los cuales no se tiene siquiera un cronograma de actividades.
 Aunque el gerente (por mientras tanto) asesor y mano derecha de la exministra Goyenaga, don Randall Gutiérrez, dice que escribimos “tonteras de cosas que ni conocemos” (La Nación, 17/2/2011) pues no somos graduados de escuela del deporte alguna (como el actual ministro Carlos R. Benavides, agregamos) desdeñamos su recomendación en aras del ejercicio de la libre expresión para ejercer nuestro derecho, disimulando de paso los piropos olímpicos que dirigiera a distinguidos periodistas deportivos de La Nación y funcionarios de la Asamblea Legislativa, a quienes señaló como indignos de creer lo que escriben y chismosos, respectivamente. Por el momento le dejamos lanza en ristre luchando porque, según él, no se privatice el Estadio Nacional.
Según los proponentes de los Juegos, harían falta unos $60 millones (¢30.000 millones) para construir la infraestructura deportiva de características olímpicas y una villa de unos 300 apartamentos debidamente amueblados, donde albergar a los más de 3.000 atletas que visitarían San José durante dos semanas en marzo del 2013.
Tal vez porque no se tiene siquiera un comité organizador, mientras por un lado apuestan por un financiamiento vía venta de derechos de televisión, donaciones de patrocinadores, venta de monedas y sellos conmemorativos, venta de entradas, licencias de uso de la imagen gráfica como en Barcelona (!), por otro lado agregan que se requiere de la inversión comprometida “de varias instituciones del Gobierno y la empresa privada”.
Así, el panorama es tan deprimente que a tan solo 24 meses de encenderse el pebetero en la ceremonia de inauguración, no se ha iniciado siquiera la labor de buscar el financiamiento para el diseño de las múltiples obras que ni se asoman en el horizonte virtual. Y si los diseños están lejos, mucho más lejos está la construcción de las sedes deportivas y la ya famosa “villa olímpica” que no se sabe dónde se ubicarían, quiénes las financiarían y qué empresas las construirían… después de defender las licitaciones y las esperables apelaciones ante la Contraloría General de la República.
Aunque la exministra Goyenaga al irse dijo que “El comité organizador de los JDCA SJO 2013, existe y ha venido trabajando desde el año pasado” y que “Esto es un proceso que depende del Icoder, del Ministerio de Hacienda, de la Casa Presidencial, de la Asamblea Legislativa y de la Municipalidad de San José”, lo cierto es que los hechos la desmienten. Quizá porque del papel a la acción hay un gran trecho. Lo que no nos dice la distinguida dama es el por qué, si los devaluados juegos no formaban parte de sus prioridades al asumir su cargo, luego aceptó como buena esa ocurrencia.
Asimismo, es sintomático el silencio que reina en el Ministerio de Hacienda cada vez que el tema se discute. Silencio comprensible si se toma en cuenta el camino empedrado que enfrenta la reforma fiscal en el Congreso, sustentada en la atención de un déficit gigantesco que demanda sacrificios en inversión pública. Incómoda posición la del ministro Herrero a la que los entes deportivos y municipales le colocan en momentos en que sus argumentos se debilitan. Por ello es que tal vez los presupuestos de la República no reflejan la ocurrencia de dirigentes y asesores incompetentes, que creen vivir en el valle de Jauja, mientras la realidad deportiva y financiera se ve fielmente reflejada en el espectáculo que nos brinda el estado deprimente de la Piscina María del Milagro París, atleta ejemplar que merece el desagravio oficial por el mal uso de su imagen.