jueves, 10 de marzo de 2011

La asquerosa bota militar

Freddy Pacheco León*

Sacar de nuestro suelo la asquerosa bota militar era el objetivo fundamental que buscábamos como nación. Barrer la basura hacia fuera y depositarla en un caño inmundo como ella misma, ha sido el sueño de un pueblo que ha soportado con respetuosa hidalguía el llamado de sus gobernantes, para que la eventualidad de una guerra fuera sustituida por la fuerza del derecho internacional, por la vocación de paz, por las raíces civilista que sostienen nuestro árbol patrio.
Se acudió a La Haya porque el Estado costarricense vive una emergencia provocada por un régimen corrupto que invadió nuestro suelo para sustentar una campaña electoral espuria. Emergencia que pone en peligro la seguridad internacional y la paz labrada por habitantes que aborrecen la guerra y sus crímenes, y que ha sido el fundamento de la solicitud de medidas cautelares hecha a los jueces internacionales. Más que una vida humana en peligro, entendimos que lo que está en peligro es, nada menos, que la forma de vida de un Estado que a diferencia de la gran mayoría de naciones del planeta, escogió vivir sin fuerzas armadas, sin generales o capitanes, sin vagabundos improductivos entrenados para subyugar a los habitantes que se atreven a cuestionarlos. Por eso se acudió primero a la OEA y luego a la Corte Internacional de Justicia, para que la razón, y no los cañones, conformaran los argumentos en pro de la legalidad y en contra de la agresión.
Más que una aspiración o una expectativa de derecho, se esperó de la Corte pruebas de comprensión expresadas por medio de una resolución determinante, firme, obligatoria, aunque precautoria. ¡Fuera militares nicas de nuestro país! es el grito contenido de un pueblo paciente pero valeroso que por varios meses ha sentido sobre su espíritu la bota inmunda que nos contamina. La Patria ha sido violada, como lo fuere la hijastra del sátrapa. En el último caso la impunidad fue comprada como negocio de una piñata; en el presente, para su desdicha, no ha sido así. La Corte ha dicho sí a Costa Rica y no al violador. El caño construido por el reconocido traidor se restablecerá con el tiempo, mientras se avanza también hacia el restablecimiento del ejercicio de la soberanía mancillada, causa principal del insomnio recurrente.
Por ahora se ha logrado el primer y más urgente objetivo, por lo que sin mezquindades se ha de reconocer el trabajo responsable realizado por el equipo profesional encabezado por don Edgar Ugalde Álvarez, que desarrolló una estrategia más que razonable, donde se enfatizaron los argumentos más importantes y con posibilidades reales de éxito en esta etapa del largo proceso que nos espera.