lunes, 6 de agosto de 2012

En mi opinión

El artista junto a su última obra.
Arte y buen gusto para Heredia…¡por favor!

(I parte)
Mario A Ramírez Espinoza 
Pintor Muralista 
Magíster in Artibus

Heredia, nuestra grande y amada Heredia es una ciudad vieja, añeja, barroca ya que sus orígenes se remontan a mucho antes de la ilustración y preceden en años a la misma Revolución Francesa. Heredia es por tanto y ante todo, una ciudad antigua, ese es su orgullo y su valor intrínseco; al menos, en lo que a su casco viejo se refiere: su circuito central o, lo que queda de el. A este sector de la ciudad y a sus edificaciones vetustas y venerables nos vamos a referir.
Pero antes de continuar, dejemos claro que Heredia no es una ciudad moderna y no debe ser una ciudad moderna, (insisto), únicamente en lo que a su centro histórico respecta. Para aquellos arquitectos de ultima honda que quieren ofertar servicios requeridos...
y con esto seguir levantando mas estuches de concreto y ventanas corredizas, queda todo el resto de la ciudad.
La firma de Arquitectos que se proponga equis proyecto dentro del área histórica de Heredia debe, (por ética) respetar el estilo de los monumentos que han sobrevivido, adaptando lo nuevo que se intente construir a lo viejo existente. Ello en lo tocante a líneas, mampostería, ornamento, uso del espacio etc, etc. Ya hemos perdido irreparablemente el costado sur frente al parque central y el costado oeste en donde se hallaba la casona emblemática de Don Braulio Morales.
Esos dos frentes, que con tanto orgullo me hablaba el Historiador Don Carlos Meléndez, se convirtieron en vulgares tenduchas que en nada benefician a la ciudad. Previo a esto ya nuestro parque central había sufrido los embates de las “modificaciones” eliminando el parque original que era de una gran belleza estilística inglesa. Por obra y gracia de la ignorancia, aquel parque se convirtió en esa cosa que hoy tenemos. 
Poco subsiste hoy día de la Heredia fundacional y colonial. En razón de terremotos, malos materiales, clima húmedo inclemente y otras causas, esa primera Heredia prácticamente ha desaparecido. Sin embargo han sobrevivido edificios maravillosos como la Gobernación, el fortín, el Liceo de Heredia de arquitectura neoclásica, mezcla de eclecticismo y Art Noveau al igual que las Escuelas Republica Argentina y Joaquín Lizano Gutiérrez. También se aferran con uñas y dientes a la vida, la casona de de Don Alfredo Gonzáles Flores, la comandancia de plaza, la parroquia y lo que queda del palacio municipal. 
Desgraciadamente mucha arquitectura de distinguida prosapia, aquella que nos daba el perfil identitario exacto a los Heredianos ha sucumbido gracias al vandalismo de cuello blanco. Gracias a esos pobres de bolsa y de espíritu que carecen de todo rastro de cultura y el mas mínimo asomo de sensibilidad; pero que son duchos a la hora de manipular la ley en beneficio propio. Se trata de los malos Costarricenses y peores Heredianos.
Los que venden su herencia por un plato de lentejas. Esos que el pueblo siempre sabe quienes son. 
Decía al principio que Heredia es una ciudad vieja, y es justamente en este sentido en el que se debe operar a la hora de hacer reparaciones, mejoras, remodelaciones, ornamentaciones etc. Cuando las autoridades encargadas de velar por el mantenimiento de nuestra ciudad deseen hacer cambios es bueno primero acudir a los expertos en Historia del arte, asi como en arquitectura, o diseñadores industriales expertos en el manejo de mobiliario, o si se trata de pintura o escultura de gran formato, acudir a artistas profesionales con muchos años de experiencia en su oficio, etc. 
Es necesario entender que no se puede cambiar el aspecto de una ciudad como Heredia porque la ciudad en si, es un documento histórico. Dicho de otra forma: todo lo moderno y actual en arquitectura, diseño y arte es incompatible y contraproducente con la arquitectura tradicional y patrimonial que hemos heredado de nuestros mayores, insisto, solo en lo que implica el centro de la ciudad. 
Hay varias cosas a tomar en cuenta con respecto a los edificios públicos con valor histórico y arquitectónico de Heredia. En primer lugar es un error seguirles dando un uso practico y funcional, eso únicamente va deteriorando paulatinamente los inmuebles y tal deterioro se torna mas grave, si se les hacen “adaptaciones esperpénticas” según las modas políticas. Lo inteligente y adecuado seria desalojar estos edificios y darles el uso correcto: museos de arte, salas de exhibición permanentes, salas para conferencias, salas para eventos de gala, de lectura infantil, talleres de literatura juvenil, salas para recopilar el la experiencia de las viejas generaciones, etc. Lugares rescatados en los que, tanto turistas extranjeros como visitantes locales, paguen una cuota por el ingreso y el municipio reciba de esta manera un pago por el uso de tales recintos. 
Esto haría que dichos monumentos del pasado se mantuviesen por si mismos. ¿Beneficios? Se favorece la imagen del gobierno municipal, se favorece el comercio, (todo mundo quiere comprar en un lugar bonito), se favorece la ciudadanía en su autoestima, pertenencia e identidad; además, se incrementa el turismo, se favorece la cultura en su reglon histórico y artístico y se crea un magnifico precedente que puede servir de ejemplo a otras comunidades etc. 
Para finalizar esta primera reflexión, es urgente señalar algo de suma importancia. De ningún modo es conveniente para la imagen y la integridad de los edificios patrimoniales, el uso de sus paredes para pintarrajeados de aficionados y propagandas sociales. Por muy humanos, positivos y sensibles que sean los mensajes, existen otros sitios y medios en los cuales hacer patentes estas manifestaciones. A manera de chiste siempre he dicho que tales aberraciones son, como vestir a una respetable y venerable abuela, con un disfraz de Madonna. Lo malo de esto es que somos nosotros, la ciudadanía, quienes, en última instancia, quedamos en ridículo. 
Con mucho respeto, pero con vehemencia, quisiera instar a las autoridades y personalidades de la cultura Herediana ha reorientar la visión que hasta ahora han tenido, (supongo) con respecto al tema. Saber que se puede ser un conservacionista progresivo, o en su defecto un pobre seudo progresista retrogrado, de esos que todavía hoy usan sandalias, pelo largo, bolso de yute y encaraman los pies sobre un escritorio valioso… 
Nada puede ser más vanguardista, de acuerdo a los tiempos que corren, que el rescate de las herencias del pasado. Ahora que los vientos del mundo vienen derribando identidades nacionales y valores del espíritu, esto es casi una cruzada vital si queremos que nuestra forma de vida tradicional y tesoros ancestrales prevalezcan.