jueves, 6 de septiembre de 2012

Ante el ataque recibido

Estimados amigos
Les confieso que no es fácil referirse a alguien que usa la calumnia y la difamación para no sé qué objetivos. Sin embargo, por consideración a los amigos que aprecio y respeto, he aquí unas pocas líneas de descargo. De paso cabe aclarar que desde hace cuatro décadas he trabajado como profesor universitario (UCR y UNA) por lo que jamás he dependido de entes privados, fundaciones, fideicomisos, ONGs, contribuciones y demás especies, para mi sostén familiar y personal. Y además, orgullosamente puedo afirmar que jamás he tenido conflictos con el Ministerio de Justicia, Tributación Directa, Junta de Protección Social y Caja Costarricense del Seguro Social.

The Leatherback Trust
Ese señor ha hecho “trabajos”, junto a otros connotados, para The Leatherback Trust (Fideicomiso Baulas) dirigido por James Spotila y por el señor que propuso, primero trasladar el Parque Marino Las Baulas a su grupo y luego eliminar el SINAC (Sistema Nacional de Áreas de Conservación) para transformarlo en una Sociedad Anónima, o sea, don Mario Boza. Cuando andaba por esos caminos, dimos a conocer la matanza de 400 tortuguitas baulas que fueron decapitadas... por “científicos” vinculados a ese Trust. Ante eso su organización dirigida a la “conservación de las tortugas marinas” (al menos de nombre) guardó silencio cómplice.
Por denunciar lo de los neonatos decapitados, los congeladas hasta morir y los asesinados con dosis letal al corazón (tres “técnicas” de muerte practicadas a tortugas marinas por esos “científicos” extranjeros EN nuestros parques nacionales), fui demandado penalmente por ese Trust y por su presidente Spotila. También por haber denunciado el hecho de que como parte de un negocio han colocado pesados transmisores para satélite en más de 50 baulas… sin que ni una de ellas hubiere regresado a desovar, acorde con estudios que demuestran el efecto letal que les causa nadar miles de kilómetros con una incómoda “mochila” en su suave caparazón. Ante todo esto, ni una palabra del difamante y sus amigos.
El asunto baulas es un tanto complejo como para resumirlo en pocas líneas que quizá no resulten tan comprensibles. Sin embargo vale el esfuerzo por respeto a ustedes.
Desde la Rectoría de la UNA, a solicitud de la Municipalidad de Santa Cruz, la Dra. Sonia Marta Mora, nombró una comisión interdisciplinaria para que atendiera una petición de ese gobierno local dirigido a un uso responsable de su administración en las tierras colindantes a las playas del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste. Tierras que a lo largo de 7 km son de propiedad privada y que según la Ley de Creación del Parque, NO forman parte de éste.
La comisión oficial de la UNA, con participación de la Asesoría Jurídica, de la Escuela de Topografía y de la Escuela de Ciencias Biológicas, analizó la situación integral y valoró hacer una propuesta a la Municipalidad para que en esas tierras se diseñara un proceso sustentado en el concepto de desarrollo sostenible. Así se trabajó en un Reglamento de Zonificación que solo permitía un desarrollo urbano de muy baja densidad (30% en lotes de no menos de 1500m2), barreras vegetales y áreas de separación a partir del límite del Parque, alturas de solo un nivel hasta los 50m contados a partir de ese límite, control estricto de luces, ruidos, etcétera, que fuere sometido a análisis y discusión pública por muchas semanas antes de ser aprobado. Proyecto que es fácil demostrar, se aleja totalmente del urbanismo mayormente descontrolado que se ha dado en la zona costera guanacasteca.
Con la aprobación del citado Reglamento, nos equivocamos al creer que un proyecto semejante iría a ser bienvenido por los que objetiva y sinceramente preocupados por la población de baulas que todavía llegaban al Parque, lo iban a acoger favorablemente. Y los esperamos así pues en dicho Reglamento se valoran los aspectos sociales y económicos de la zona, al tiempo que se le presta muy especial atención a las lamentables condiciones de la población de baulas, valoradas desde que se creara un refugio de vida silvestre y luego un parque nacional a lo largo de las playas Ventanas, Grande y Langosta y los manglares vecinos. Al crearse el Parque llegaban cerca de 2000 baulas por temporada; hoy apenas supera la treintena.
¡Pero no fue así! A partir de una errónea interpretación hecha por un procurador, sustentada en errores serios en las coordenadas incluidas en la ley y en una antojadiza recomendación que invita a leer “tierra adentro” donde DICE “aguas adentro”, el Trust presentó una acción ante la Sala IV y ésta invalidó el Reglamento cuidándose de no señalar cuáles son los límites del área de conservación.
El Reglamento de Zonificación se hizo basado en mucha información que lo sustenta, entre la que se consideró el hecho innegable de que NO hay un solo estudio hecho en la zona en cuestión que demuestre o, al menos permita inferir, que el muy limitado desarrollo existente a lo largo de esos 7 km hubiere provocado la caída dramática en la población de baulas del océano Pacífico. Lo anterior en contraste con la reconocida matanza que realizan impunemente pescadores que faenan con palangres en el Pacífico Sur, que han provocado la muerte de miles de baulas por año, que a su vez explica la situación que se vive en playas del Pacífico, como en las del Parque Marino y en las del Parque Nacional Santa Rosa. En horas de la noche es prácticamente imposible ni una luz frente a las áreas en que anidan las tortugas.
Con el Reglamento, más bien se proponen medidas complementarias de protección que por supuesto, han de acompañarse de acciones internacionales de control a ejecutarse en las rutas de migración y zonas de alimentación conocidas, así como en las temporadas en que realizan esos agotadores viajes sin consumir alimento. Jamás podríamos haber estado o estar a favor de la extinción de las baulas; más bien lamentamos, ¡y mucho!, que pese a la situación internacional que las afecta, el presidente don Abel Pacheco no hubiere obligado a su ministro de Ambiente a acoger la propuesta suscrita por decenas de participantes a un simposio sobre tortugas marinas realizado en Costa Rica, a convertir a Costa Rica en el Estado líder que impulsara las acciones internacionales resumidas. Propuesta que, como se lo habrán imaginado, tampoco contó con la “desinteresada” participación de los amigos del Trust.
Hoy, cuando vemos que sumadas las tres últimas temporadas de anidación, el número total no llega a 100, sentimos que en la de menos se va a cumplir el vaticinio de que eventualmente vamos a tener un Parque Nacional y Refugio Silvestre creados para conservar a las baulas… SIN baulas. Ello pese a que ahora se hecha la culpa al ‘cambio climático’, a El Niño, y a la extracción de huevos que se realizaba hasta antes de la creación del área de conservación, pretendiendo ocultar infructuosamente la verdadera razón de tal realidad.
 
El precio de las expropiaciones
En cuanto al precio de las expropiaciones, aunque ni hemos tenido nada que ver ni podríamos haberlo tenido, tenemos el caso muy reciente que nos muestra como por expropiar una finca con 100m de frente hacia playa Grande (de los 7.000 m que el Trust dice que hay que expropiar para agregar al Parque Marino) el Estado tiene que tomar $6.400.000,ºº (más de ø3.200 millones de colones) del presupuesto DE parques nacionales, para pagar un solo lote.
Existe a nivel de país una Ley de Expropiaciones que habla de un “justiprecio”, procesos administrativos y judiciales establecidos formalmente y, como en el caso reciente, organismos de arbitraje internacionales aceptados por Costa Rica desde hace muchos años. No se trata de pagar lo que alguien, sin autoridad alguna dice que hay que pagar, sino inevitablemente hay que someterse a lo que establece el Estado de Derecho que nos rige.
Cabe entonces preguntarse nuevamente si es una medida inteligente la de proseguir con pagos que fácilmente superarían unos $350 millones de dólares (más de ø150.000 millones) ¡que no tenemos!, pero que tal vez más trascendente, ¡en nada favorecerían la conservación de las pocas baulas que todavía logran llegar hasta las playas del Parque Marino! Situación que se valoró alrededor de la propuesta del Reglamento de Zonificación que, entre otros, no conllevaba gasto alguno por expropiaciones, al tiempo que estimulaba una mejor protección para las baulas y beneficios socioeconómicos para poblaciones, como la de Matapalo, sumidas en la miseria.
 
El desaleteo
Finalmente, ustedes serían testigos que aunque lo anterior no tiene relación con el desaleteo de tiburones, ha sido usado como reacción a un comentario en el cual simplemente trato de que se acepte que se gana muy poco prohibiendo la importación de aletas (como está prohibida la descarga de tiburones sin sus aletas) si más bien no se reconoce que ahí no está el origen del problema. El desaleteo depende de la EXPORTACIÓN de aletas; prohibiendo ésta, ya no habría interés alguno en seguir desaleteando pues el mercado interno es insignificante. Bahamas lo hizo y el éxito en esas islas está documentado. Pero como ustedes ven, algo tan razonable molesta tanto a cierto sector ambientalista, que no tiene escrúpulos en difamar y calumniar desde allá abajo. Y lo hace así, en lugar de aprovechar el momento para explicar el por qué consideran (¡así está documentado!) que una prohibición en la exportación no es buena porque afecta, dicen, a los pescadores nacionales…

Nota
Para una mejor comprensión del tema sobre las baulas, adjunto un documento que podría ser de utilidad.



Muchísimas gracias.
Freddy Pacheco León, PhD
Biólogo