miércoles, 15 de mayo de 2013

Comentando

¡Señorona de la televisión nacional!

Autor: Carlos Díaz Chavarría
Escritor – Comentarista de Panorama – profesor universitario

Tuve la fortuna, por motivo de la promoción de mi nuevo libro La otra mitad de mi diferencia, de que me entrevistara doña Inés Sánchez de Revuelta en su programa Teleclub, y digo que tuve la fortuna pues doña Inés, a todas luces, es una mujer excepcional. Me sorprendió el gran nivel de compromiso, amor y responsabilidad que ella tiene para con su trabajo, y sorprende, además, porque estamos en una época en la cual muchas personas parecieran ver en el trabajo una tortura. 
En el caso de doña Inés es todo lo contrario, pues se percibe, desde el primer momento en que uno la conoce, que ha asumido el trabajo como una manifestación de la vocación que posee acompañada de un espíritu de servicio hacia los demás. En ella se puede percibir el trabajo como una expresión creativa para manifestar, e ir desarrollando, las inmensas capacidades comunicativas y humanistas que la caracterizan, además de que el trabajo le ha sido un medio extraordinario de satisfacción, crecimiento y autorrealización. 
Y ello queda plenamente demostrado al haber podido mantenerse al aire con un programa de televisión, como Teleclub, por cincuenta años, valga decir que los cumple este año, y haberlo hecho con tanto profesionalismo y pasión, pues perfectamente se puede decir que el éxito de doña Inés está en el haber comprendido que el verdadero sentido del éxito profesional consiste en que la persona, mediante cualquier labor que realice, disfrute y respete su trabajo y se exprese con extrema autenticidad. 
Y eso en doña Inés es una máxima de vida. Por ejemplo, doña Inés llega una hora y media antes a su programa Teleclub, con su maletita a cuestas, para organizar la ubicación de las cámaras, la colocación de los adornos, la correcta iluminación o para establecer una mini entrevista previa con cada uno de los participantes, todo como un proceso de autocorrección y búsqueda de perfeccionamiento.También me llamó la atención,sobremanera,el compañerismo de doña Inés pues saluda, y hasta de beso, a todas las personas que colaboran en su programa, tanto a los expertos invitados como a los camarógrafos, técnicos o las personas de la limpieza, para ella no hay clase social ni color, ni oficio, ni edad, eso habla muy bien de su don de gentes. 
Por eso, personas como doña Inés son las que deberíamos emular pues se ha constituido en forjadora de valores como la dedicación, perseverancia, constancia y esfuerzo. Es una persona quien ha hecho de la experiencia una fuente incansable de sabiduría que nos puede servir de estímulo para hacer de nuestro trabajo una actividad más agradable y productiva. 
Que un programa de televisión cumpla 50 años se dice fácil, pero lo que ha hecho doña Inés con Teleclub en ese tiempo no solo la ha convertido en una de las conductoras con más carisma y estilo, toda una señorona de la televisión nacional, sino que, también,le ha permitido ser una forjadora de una cultura caracterizada por la solidaridad, el esfuerzo, la perseverancia y la honradez, y hacer de Teleclub toda una universidad de la vida, un semillero de enseñanzas, conocimientos, consejos, valores y servicio para y por la familia. 
Habrá quienes hacen mofa de la cantidad de años que doña Inés lleva en la pantalla nacional, pero ojalá nosotros tuviéramos esa energía, esa pasión y ese amor por el trabajo, como lo ha tenido doña Inés, durante 50 años con su programa Teleclub. 
En ese sentido el nombre de doña Inés me recuerda, de alguna manera, el poema del escritor portugués José Saramago que versa: “Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso y hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o a lo desconocido... Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos. ¡Qué importa cuántos años tengo! Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte. ¿Qué cuantos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas, ¡valen mucho más que eso! Por ello, no puedo más que felicitar y agradecerle a doña Inés por la gran cantidad de exitosos años que lleva en la pantalla nacional, y por el 50 aniversario de su educativo programa Teleclub. Indudablemente ella ha hecho de sus años, y de los años de Teleclub, un caudal de energía para seguir construyendo, para seguir creando, seguir aportando y seguir dejando una huella tan propositiva en Costa Rica. ¡Honor, a quien honor merece!