viernes, 23 de septiembre de 2016

“El sabio tiene el corazón a la derecha”

Freddy Pacheco León*
Aunque diríamos que no es infrecuente, paradójicamente es poco conocido. Nos “lo encontramos” hace muchos años, mientras viajábamos hacia una actividad académica a realizarse en la sede de la Universidad Nacional en Nicoya. El compañero y amigo que conducía el auto desde Heredia, en cierto momento nos dijo, “Viera don Freddy, que mi hijo tiene el corazón a la derecha”. Para no contradecirle y mucho menos incomodarlo, este “doctor en ciencias biológicas” simplemente le siguió la corriente. Después nos contó que unos días antes, el niño se había asustado por una emergencia de incendio en su comunidad y que al llegar a la casa, dijo “¡qué susto!” y se puso su mano derecha sobre el pecho.
Su mamá al verlo (¡tenía que ser ella!) le pareció confirmar algo que había notado antes y se dispuso a aclararlo. Los radiólogos, luego de una primera placa del tórax, dijeron que necesitaban hacer otra radiografía, porque “algo había salido mal”. Así lo hicieron, pero antes de que le dieran le resultado, la madre los sorprendió preguntándoles si era que el corazón aparecía a la derecha. Después la historia llegó hasta el Hospital Nacional de Niños y la televisión.
Así que, lo que en primera instancia parecía una ocurrencia del compañero chofer, luego se convirtió en un asunto de estudio con nuestros estudiantes. Aprendimos de situs inversus total, una condición genética ubicada en los cromosomas autosómicos (diferentes a los sexuales) que se expresa cuando el corazón, normalmente inclinado hacia la izquierda, lo hace en sentido contrario, ¡hacia la derecha! Característica que también se manifiesta con TODOS LOS ÓRGANOS del tórax y el abdomen, incluyendo los pulmones. Situación que, dichosamente, casi en su totalidad no provoca síntomas adversos sobre la salud.
En Costa Rica han de haber más de 400 personas que presentan tal condición, pues algunos estiman que se presenta en uno de cada diez mil nacimientos. Sin embargo, como en la gran mayoría de los casos no son detectados oportunamente por los pediatras, las mismas personas que lo presentan LO DESCONOCEN.
Ahora bien, si desde el punto de vista médico, el asunto tiene igual interés que el que habría de tener desde la visión popular, encontramos además UNA CURIOSIDAD en el Antiguo Testamento que también ha de llamar la atención.
Leemos en la prestigiosa edición de la Biblia de la Universidad de Jerusalén (entre otras igualmente respetadas como la Kadosh Israelita Mesiánica) lo siguiente: 
“El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda” (Eclesiastés 10:2). ¿Qué? ¿Cómo es eso? ¿Conocía el sabio autor, siglos antes del nacimiento de Jesús, la existencia del situs inversus?
Dirán algunos, con razón, que habría que hacer un análisis etimológico para tratar de acercarse al origen de la oración, porque en otras versiones de las Santas Escrituras el Eclesiastés 10:2 muestra otra redacción. Pero también podríamos especular que los que tradujeron los textos originales, quizá del arameo, desconocían esa espectacular característica de los humanos. Difícil tarea como son generalmente las que tienen que ver con el Antiguo Testamento, por lo que la dejamos hasta allí, para los especialistas y otros estudiosos de la Biblia.
De lo que sí tenemos certeza, es que no se puede negar que el tema es de interés, aunque poco conocido. Y tan frecuente que, en la de menos, algunos de los que nos están leyendo, sin saberlo, tienen el corazón a su derecha… Y en la de menos, son sabios.
*Dr. en Ciencias Biológicas.