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martes, 27 de enero de 2015

Comentario

Dr. Freddy Pacheco León

EL DÍA lunes 26 de enero (a las 11:50 horas) la Setena rechazó el recurso de revocaría e incidente de nulidad presentado contra el acuerdo en que se otorga la viabilidad ambiental al proyecto de APM Terminals, por la señora diputada Ligia Fallas, el Lic. Alvaro Sagot y el presidente de Fecon Mauricio Álvarez. 
En el mismo acto, se elevó el Recurso de Apelación para conocimiento y resolución del señor ministro de Ambiente, Édgar Gutiérrez Espeleta. 
::::::::::
Dice el
POR TANTO

LA COMISIÓN PLENARIA RESUELVE

En sesión Ordinaria Nº 010-2015 de esta Secretaría, realizada el 26 de enero del 2015, en el Artículo No. 09 acuerda:
UNICO: Con fundamento en las consideraciones de hecho y de derecho rechazar por improcedente el Recurso de Revocatoria e Incidente de Nulidad. En este mismo acto se eleva en alzada al Despacho del señor ministro el Recurso de Apelación.

martes, 13 de enero de 2015

Comentario

¿ES APM OTRO ESPEJISMO PARA LIMÓN?
Dr. Freddy Pacheco León
Cabe la pregunta por lo siguiente:
Cunde la incertidumbre sobre el proyecto de APM. Mientras por un lado se dice que se trata de una inversión de $1.000 millones, en el Estudio de Impacto Ambiental se dan diferentes cifras: $641 millones, $950 millones y $956 millones, por lo que la Setena se cuida de no indicar de cuánto habría de ser el depósito de garantía ambiental... como se hace siempre.
Acorde con lo anterior, en el contrato firmado con doña Laura y el ministro Francisco Jiménez, se acepta que la empresa NO construya siquiera un tercer puesto de atraque, pues lo condiciona a alcanzar un movimiento de 2.500.000 contenedores por año… mientras un estudio técnico de la CEPAL del 2012, reseña que el puerto sería para solo 1.280.000 contenedores.
También se acepta como válido, por la Setena, la Contraloría y el gobierno, que la mitad de la isla del tamaño y forma de La Sabana, se deje en lastre y sin iluminación (“el área que se rellenó en exceso de lo requerido”) de no ejecutarse la etapa del tercer puesto de atraque… desdeñándose el impacto que tendría su erosión.
Queda claro pues que ni la misma empresa APM tiene certeza de poder alcanzar un movimiento de contenedores como el anunciado. De ser así, los alegados y “alegres” beneficios económicos con que se le presenta a la opinión pública, no serían más que un sutil ESPEJISMO bueno para alimentar incautos.
Aparte de que los recursos de revocatoria y apelación incoados contra la resolución de la Setena que otorga en primera instancia la viabilidad ambiental, incluyen la medida cautelar lógica de ejecutar una medida cautelar para que no se inicien las obras del proyecto hasta tanto no se tenga una resolución final.

http://www.nacion.com/nacional/infraestructura/Megapuerto-vientos-cambio-provincia-Limon_0_1462853743.html



lunes, 22 de diciembre de 2014

comentario

¿AMEGA y APM en competencia
por el trasbordo de contenedores?
  • Si el proyecto de APM plantea HACER LO MISMO que AMEGA, hay algo que no encaja...
Dr. Freddy Pacheco León.
La terminal de APM sería para atender portacontenedores con alrededor de 2.500.000 contenedores anuales. El comercio tico está muy lejos de esa cifra; por eso APM -en otros casos- busca países con más de 200 millones de habitantes que atender en sus necesidades de importación y exportación. –
Para Costa Rica la operación “complementaria” (¡!) sería la de recibir los 12.000 o 16.000 contenedores de un buque, pasarlos a la "isla" del tamaño de La Sabana y de ahí ubicarlos en buques más pequeños que puedan pasar por el canal de Panamá, y atracar en otros puertos del continente.
Ha quedado claro que la propuesta de AMEGA relacionada con el canal seco, sigue la misma idea, o sea, paso de contenedores a una plaza, como acción previa a trasladarlos por tren eléctrico de Parismina a Bahía Salinas, en ambos sentidos. Aunque se habla de una concesión de 50 años, lo "verde" de la iniciativa se evidencia cuando informan que el puerto en la vertiente del Pacífico, sería en Bahía Salinas. Y es que cuesta entender cómo NO CONSIDERAN en su planificación, que Bahía Salinas es una bahía de SOBERANÍA COMPARTIDA ENTRE COSTA RICA y NICARAGUA.
Soslayar esa realidad es imposible pues para esa terminal portuaria, tendría que contarse con la participación del gobierno nicaragüense. Algo que, evidentemente, no es recomendable ni siquiera intentarlo.
Otro aspecto tiene que ver con la generación eléctrica que el proyecto requiere y que no se vislumbra poder satisfacer, en vista del déficit que nos agobia. Y tercero, pero no menos trascendental, es la dependencia de las dos concesionarias por el mismo servicio, y quizá hasta por los mismos clientes potenciales. ¿Aceptaría la empresa APM Terminals un competidor tan poderoso como ella misma? - ¿O será que la empresa estadounidense AMEGA estaría valorando que el proyecto de APM es inviable, lo que abriría opciones de ingresar al negocio con su proyecto de traslado por ferrocarril?
Caben las preguntas, pues como parte del contrato negociado por los exministros Francisco Jiménez y Fernando Herrero, con los representantes de APM, se incluye “la actividad de trasbordo” como una “actividad complementaria”. Y es más, se estipula que si esa actividad representara “más de un 10% de la carga por operación”, el gobierno podría autorizar un porcentaje mayor. Nótese que se dice “más de un 10%” sin señalar topes porcentuales. 
Como así fue “negociado” por los citados exministros, APM está en todo su derecho de vislumbrar que su terminal portuaria pudiera tener una fuerte función dedicada al trasbordo de contenedores entre grandes buques hacia otros más pequeños, y viceversa. Sea para los que naveguen por el canal de Panamá o para atracar en puertos que no pudieren recibir los gigantescos portacontenedores.
Aspecto competitivo que tiene que ser considerado por los amigos de AMEGA en su proyecto de “canal seco”, pues en muchos casos el objetivo de alcanzar el otro litoral dependerá de las tarifas, tiempos y otros aspectos que ellos conocen muy bien, para que el negocio pudiere ser rentable.

martes, 29 de octubre de 2013

Opinión

La APM Terminals en Moín y lo socio-económico

Freddy Pacheco León, PhD
Mientras por un lado, los jerarcas del Instituto Costarricense de Turismo y Japdeva muestran regocijo público ante la nueva temporada de llegada de cruceros a puerto Limón, que presagia un aumento sustancial y por, ende, mayores beneficios para sus habitantes, el mismo señor gerente del ICT expresa cierta indignación por la omisión que presenta el proyecto de construir la “Nueva Terminal de Contenedores” de Moín, conocida como APM Terminals Moín, S. A.
Según criterio del señor gerente general del ICT, don Juan Carlos Borbón Marks (folios 489-490 del expediente Nº 17968-2012-Setena) es preocupante que en el sector en que se construiría dicho proyecto, “han operado históricamente empresas turísticas locales que hacen uso del espacio desde el puerto fluvial Moín”. Y llama la atención, específicamente, en relación con el planteado “desvío del Río Moín” que afectará “el destino turístico Tortuguero”, con (dice textualmente) “una serie de atractivos turísticos que motivan el desplazamiento de movimiento estacional de visitantes cruceristas – turistas nacionales e internacionales”.
Y para que no haya duda del impacto negativo que tendría ese supuesto “desvío del río Moín”, solicita “que el análisis de la variable turística para el EsIA considere la existencia de varios pequeños atracaderos, muelles o similares a partir de donde inician los tours por los canales que dependen del nivel navegable del río y su paisaje aledaño”.
Pero no solo el ICT está preocupado por los aspectos socio-económicos de este proyecto. El director de urbanismo del INVU, don Leonel Rosales Maroto, también comunica a la Setena un criterio de su instituto que difícilmente se puede obviar. Dice el señor director que otra opción planteada por el proyectista es la de no desviar el río Moín, sino más bien utilizarlo para depositar en él los efluentes de la planta de tratamiento y las aguas pluviales, pero eso sí, proponiendo dragar los “sedimentos que deposite el río sobre el área del proyecto”, con el agravante de que no se presenten propuestas de acciones “para evitar la erosión de la cuenca y la eutroficación de las aguas que estarían mayormente estancadas en el estero de la boca…”.
E igualmente atendible, en la misma nota del INVU se destaca que el Índice de Fragilidad Ambiental –IFA- señala que la terminal de contenedores “se realizará en dos áreas ambientalmente frágiles: la zona marítimo terrestre y el mar abierto”, por lo que es fundamental “que la acumulación de cambios de usos de suelo provocados por la operación de la Terminal sean previstos por una readecuación de lo planteado por el Plan Regulador de Limón”. Ello en vista de que dicho proyecto “obvia cualquier regulación urbana existente”, pese a que el área de influencia directa, según los aspectos socioeconómicos, “comprende la totalidad del distrito de Limón, incluyendo la ciudad de Limón y los barrios periféricos”, vislumbrándose los impactos directos “que incluyen la contaminación por el ruido de motores, la iluminación no deseada, contaminación del aire por hidrocarburos volátiles y desechos de aceites, y similares”.
En sus observaciones finales, el INVU llama la atención en cuanto a la necesidad, todavía no satisfecha, de modificar el Plan Regulador de Limón, ya que se estima necesario considerar “el impacto socio-económico” sobre la ciudad de Limón, para lo cual se “requiere tomar previsiones urbanas en la zona marítimo terrestre afectada, prever los cambios de la zona portuaria y la inclusión de nuevos desarrollos económicos…”. Por ejemplo, que pudieren sustituir los beneficios derivados de la llegada de cruceros turísticos (agregamos) que en estos días los entes gubernamentales destacan como de vital importancia para Limón.
Para terminar, he aquí algunos aspectos de este proyecto de casi US$1.000 millones, que, cabe aclarar, ya cuenta con la aprobación y aval contralor de un contrato de concesión, ¡previo a la aprobación de una eventual viabilidad ambiental de parte de la Setena! Contrato que por cierto, incluye la opción de desviar el río Moín, que es parte de uno de los 10 humedales costarricenses (humedal Cariari) con protección del Convenio internacional sobre Humedales Ramsar, según decreto ejecutivo Nº 23253-Mirenem, emitido al final de la administración Calderón Fournier. Pues bien, dicho proyecto contempla un área de relleno en el mar de 78,6 hectáreas (un poco más grande que La Sabana metropolitana) con rompeolas de siete metros sobre el nivel del mar y donde será necesario hacer un gigantesco trabajo de minería, como lo es dragar varios miles de millones de toneladas de sedimentos, que se lanzarían al mar donde las corrientes llevan un sentido hacia el sur. Es, por tanto, un proyecto que por su magnitud demanda especial cuidado, por lo cual aplaudimos la decisión de la Setena de acordar que se discuta y dialogue sobre él en una audiencia pública que, aclaramos, no solo es de importancia local sino nacional, en vista de sus repercusiones. 
*Especialista en Estudios de Impacto Ambiental