martes, 8 de febrero de 2011

Una cruel realidad

Hemos recibido la siguiente nota relacionada con la información publicada en este blog con el título Continúan problemas religiosos
Nota: Aunque la publicamos, porque nos parece muy reveladora, no nos hacemos responsables por su contenido, pues no conocemos los hechos aquí denunciados. Aunque de buena fuente, sabemos que el pasado domingo, muchos feligreses se apersonaron donde los involucrados a protestar por su actitud en contra del Presbítero. Desde luego, los involucrados tienen el espacio necesario para expresar su opinión o negar los hechos.

Texto original:

Isidreños lloran a su pastor

• Pueblo isidreño inconforme con decisión de arzobispo. 
• La justicia de Dios se hará relucir.

Michael León Delgado
leon_michael05@hotmail.com

Este pasado fin de semana, la Parroquia San Isidro Labrador en Heredia, llora la pérdida de su cura párroco, esto tras la notificación de Monseñor Hugo Barrantes Ureña, Arzobispo Metropolitano en sustituirlo sin poseer antecedentes claros.

 El padre Sídar Monge Quesada se encuentra en la parroquia desde el 13 de enero del 2007, llevando a cabo una serie de cambios y de renovación para la misma. En los últimos días recibió por parte de su obispo la orden de dejar la parroquia el próximo 15 de febrero del presente año, y dejarlo sin una parroquia específica. 
La justificación inmediata de los hechos es la presión de una familia de la comunidad isidreña que mal informó al sacerdote, a lo que el señor obispo toma la decisión de cambiarlo de la parroquia sin valorar la otra cara de la moneda. 
El pueblo isidreño se encuentra molesto con la disposición por el hecho de que no se tomará en cuenta la opinión propia del cura ni la del pueblo, que se encuentra muy conforme con el trabajo que realiza el sacerdote y que desea su recuperación o por lo menos su traslado a una parroquia.
Por otro lado, en cada una de las eucaristías de este pasado fin de semana el presbítero Sídar Monge Quesada comunicó al pueblo la situación y declara sin tapujos que tiene la conciencia limpia de lo que se le acusa, recalcando que los principales afectados a causa de no valorar bien la situación expuesta por la familia isidreña, es sin lugar a duda su familia. 
Monge expone que: “cada lágrima derramada por mi madre y por mis hermanos sean una bendición para la familia que tanto daño ocasionó”, esto respecto con la acusación injustificable que presenta la familia isidreña. De una forma muy humilde predispone al pueblo a recibir con cariño al siguiente sacerdote, en donde solicita que no le hagan daño, tal como se lo ocasionaron a él. 
A todo lo anterior queda como inquietud entre los isidreños si es más malo lo que realizó la familia isidreña o la decisión precipitada de monseñor, y muchas personas concluyen que el problema de la iglesia es que la raíz del árbol está podrida y mientras no se sanen acciones tan precipitadas como la que se realizó, se seguirá con problemas. 
Para algunos el único motivo de esperanza es saber que Dios hará la justicia divina, a la cual ningún ser humano puede escapar, ya que el dolor provocado al cura y a su familia no tiene reparo alguno.

Parroquia San Isidro Labrador, Heredia
Domingo 06 de febrero, Año del Señor 2011
“Un pueblo arando esperanzas”