sábado, 7 de mayo de 2011

Los juegos no son jugando

Freddy Pacheco León
Catedrático UNA

Más allá del compromiso que conlleva la designación de una nación como sede de una actividad deportiva multinacional, como son los Juegos Deportivos Centroamericanos, ha de considerarse el riesgo en que se coloca el prestigio nacional en caso de no poder cumplirse con la obligación adquirida por algunos. Mientras por un lado vemos cómo la dirigencia del fútbol nacional e internacional (con la FIFA incluida) dan en forma segura los primeros pasos hacia la celebración del Campeonato Mundial Femenino Sub 17 en suelo tico, por otro lado es innegable que los Juegos del istmo parecen reafirmar el camino de la mediocridad que caracteriza a la organización olímpica del país.

INDOLENCIA
Cual si estuvieren jugando, muy pronto se apagó el entusiasmo conque la exministra de Deporte Goyenaga, de la mano del vicecanciller Roverssi y el alcalde Araya, solicitara y lograra en Belice, la designación de San José para dichos Juegos. Hoy, a poco más de año y medio de lo que sería su inauguración, cual mejenga de fútbol, la “pelota” se la lanzan de un lado a otro sin orden o norma alguna. Mientras por nos dicen que ya hay un comité organizador, todavía no se tiene certeza de cuál será el banco estatal de los dos conque “se está en conversaciones”, para que se encargue de financiar la construcción de los cientos de apartamentos debidamente equipados, donde vivirían por dos semanas los visitantes de los países centroamericanos. Gasto de miles de millones de colones que el sistema bancario estatal tendría que sufragar, para convertirse en constructor y eventual vendedor de “viviendas de clase media” (cual si fuere un apéndice del INVU) en un lote que todavía no se tiene y como parte de una licitación de obra pública, que todavía no está ni en borrador, y que tendría que superar sin contratiempos las licitaciones, sus correspondientes apelaciones, y el aval de la Contraloría General de la República. ¡Todo ello en pocas semanas!
Asimismo, como parte de un proceso errado de determinación de Prioridades, la alcaldía de San José y el gobierno de la República estarían, alternativamente, gestionando el financiamiento y la construcción de esa gran “Villa Deportiva” con el gobierno de China. Gestión que estimamos sería muy bien recibida si fuere, por ejemplo, para la urgente y necesaria reconstrucción del Hospital San Juan de Dios, de prioridad indiscutible, o para otras obras muy necesarias, pero no para tal disparate. Pero aún hay más. Seguir leyendo


Resulta que sin tener un colón a mano, y mucho menos un cronograma formal y realista para el próximo año y medio, se necesitan unos ø15.000 millones para diseñar, hacer los estudios pertinentes y construir una “Ciudad Deportiva” en Hatillo 2, así como para la construcción y remodelación de otras instalaciones como el Gimnasio Nacional y el Parque de Béisbol Antonio Escarré, ambos a punto de caer al suelo, y para un gimnasio para judo, karate y boxeo, en el Parque de La Paz, que se sumarían a un gimnasio para voleibol y fútbol sala cerca del Centro Comercial del Sur, más la recuperación del descuidado velódromo, entre otros. Por supuesto sin contar con los costos inherentes a la preparación de los cientos de atletas nacionales que habrán de prepararse, además, para los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos, para los cuales no se ha presupuestado ni una décima parte de las necesidades.

A CONTRARRELOJ
Pocos meses faltan para marzo 2013, por lo que es prácticamente imposible que el Estado costarricense determine a tiempo, contra el criterio del Ministerio de Hacienda, las fuentes de financiamiento y pueda así ejecutar todas las acciones que permitan recibir, según el compromiso, a los deportistas y autoridades de Nicaragua, El Salvador, Panamá, Guatemala, Honduras y Belice. Ello, en caso de que participaren todos los países centroamericanos, pues en las anteriores ediciones no solo se han dado cambios de sede de última hora (como cuando Honduras renunció a ser el anfitrión) sino que también algunos optaron por no participar (Guatemala) en vista del desorden que siempre ha reinado en estos agonizantes Juegos Centroamericanos.
Reconocemos en el deporte su función formativa, desde la rigurosidad del entrenamiento hasta el logro del éxito por medio de la profunda perseverancia, sea individual o colectivamente. En un mundo donde las tentaciones acechan a la juventud, vemos en el deporte la barrera que les protege y enaltece, estimulando su capacidad creativa como lo hacen pocas otras actividades. No estamos pues expresando una oposición irracional a la actividad deportiva. A lo que aspiramos más bien, es a ser escuchados por las autoridades del gobierno central, para que, sencillamente, se informen del estado de la cuestión y tomen decisiones colegiadas a la luz de las prioridades nacionales, la realidad financiera y la capacidad ejecutora del Estado.
Los Juegos no son jugando.