jueves, 27 de septiembre de 2012

En mi opinión

El semáforo que nunca aprendió
Eduardo Villalobos Yannarella
La primera chispa de pensamiento en alguno de nuestros ancestros, brotó al enfrentarse ante una disyuntiva: el sí o el no; después vino el “tal vez” y de ahí en adelante se desarrolló el más grande portento hasta ahora conocido en el universo: el pensamiento humano, posteriormente se llegó a preguntar por el ser o no ser, e inclusive la incertidumbre del tal vez,

En el siglo pasado, el mismo hombre fue quien inició el “razonamiento” artificial a base de unos y ceros hasta llegar a construir las computadoras más complicadas que conocemos actualmente. Con parecido principio se crearon los semáforos, para ordenar el fluido de autos y peatones, para ello, únicamente suelen presentar el verde o el rojo alternativamente (pase o no pase); El amarillo, es un tímido ya casi o “tal vez” equivalente al neutro. Actualmente han evolucionado los citado...
dispositivos viales, llegándose a llamar inteligentes, porque supuestamente “saben” dar o no paso a vehículos y personas.
El semáforo de la avenida primera y calle doce, en Heredia, nunca pudo aprender desde sus inicios, Tal vez uno de los motivos que más pesan en su aprendizaje, fue ser no deseado en su nacimiento. El vecindario había clamado durante 25 años por un semáforo al costado norte de la Clínica Bolaños donde se presenta por lo menos una colisión por semana, porque algún ingeniero vial tuvo la ideota de que el flujo vehicular procedente de Barrio mercedes —un distrito— era mucho más importante que el de una carretera nacional, y colocó la señal de alto donde no debiera estar. Inexplicablemente, un día apareció 100 metros al sur un semáforo peatonal donde no resuelve nada, como veremos a continuación.
Primero un accidente lo dejó fuera de servicio durante mucho tiempo, en algunas ocasiones fue reparado, pero funcionaba de una manera tan lenta que el peatón desearía que colocaran unas banquitas como las de estación ferroviaria para esperar la señal de pase; cuando por fin esta llegaba, un muñequito electrónico salía en carrera contando hasta 13, lo que para la persona discapacitada (se supone que se colocó para usuarios de la Clínica del Seguro) resultaba poco tiempo. Aunque uno comenzara a cruzar la calle a tiempo, apenas se podía llegar de “safe” a la acera de enfrente.
Desde hace unos tres meses, definitivamente, a nuestro mentado semáforo, se le olvidó que su oficio consistía en presentar a vehículos y a humanos el verde y el rojo alternativamente. Más aun, los mal pensados, se han atrevido a asegurar que únicamente le da la luz verde a los carros para pasarle la brocha al gobierno y asegurarse otros cuatro añitos más de empleo. A los peatones les presenta únicamente el rojo, opción electoral con escasas posibilidades de triunfo; después de todo, se ha comprobado que para el día de las elecciones, parecen ser más necesaria la ayuda de los vehículos que los pocos votos de las personas discapacitadas.
 Tanto tiempo se ha encontrado ahora y en otras en mal estado, que la gente, no se toma la molestia en averiguarlo y prefiere jugarse el chance de pasar sin tomar en cuenta la señal. Otra manera es que algún taxista o algún wachimán que frecuenta el lugar, gentilmente detenga el tránsito para dar paso a algún anciano o a señoras con sus pequeños. Hace ya un par de años, se le colocó a escasos cuatro metros una cámara de vigilancia que: o padece de miopía, porque durante tanto tiempo nadie ha llegado a llamarle la atención la inutilidad del semáforo. Sabemos que la comisión del Consejo Municipal encargada de estos asuntos ha tratado de ayudar, pero es en las oficinas del tránsito donde no prosperan las solicitudes de reparación. Tal vez para ellos sea más importante la salud funcional de los muchos semáforos josefinos, que los poquitos provincianos; en fin, es el caso de otra institución que debería descentralizar su accionar.
Es necesario hacer del conocimiento del lector que los conductores al observar tanto tiempo la luz verde, aceleran para no toparse con rojo, agravando así el problema de quienes queremos atravesar la calle. Debemos agregar que el flujo vehicular en la avenida primera de oeste a este se congela ocasionando largas filas. Sin miedo a equivocarme pienso que: es menos peligroso la ausencia de dicho aparato que su mal funcionamiento; haría menos daño una simple señal de alto.
El semáforo en cuestión es del tipo peatonal, posiblemente por su especialidad se le colocó en el lugar, pero por Dios ¡todos los semáforos deberían ser peatonales e inteligente; es decir siempre y en todo caso se debe dar prioridad al ser humano, después lo demás. No he visto en ninguna parte del país semáforos por más inteligentes que sean que le den prioridad al ser humano. Un viejecito de ochenta años vale más que un 4x4 del 2012, o es que hasta la vida también fue desalojada de nuestra escala de valores.
Tal vez algún día veamos que no importa el color que presente el semáforo al conductor, este se detenga para dar paso al peatón, porque no sólo los artefactos deben ser inteligentes: los conductores también.
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Nota del editor: Este artículo llegó a nuestro correo el pasado lunes.