jueves, 3 de octubre de 2013

Comentario

CHAMBONADAS REBELDES

Freddy Pacheco León*
Aunque el personaje de las chambonadas físicamente ya salió de la Municipalidad de San José, sigue “colado” virtualmente en la toma de decisiones de la nueva alcaldesa. Proyectos que solo tendrían sentido en un cesto de desechos, de los que no se deberían reciclar, siguen amenazando la paz metropolitana, en actitud de rebeldía imposible de justificar. 

UN PRIMER PROYECTO, es el frustrado intento de vender parte del CEMENTERIO CALVO, ¡con todo y su millar de muertos ahí enterrados!, para construir un millonario proyecto urbanístico. La nueva “iniciativa” fue presentada hace unos días por la alcaldesa García,
cual si no pudiere ser vista como consecuencia de instrucciones superiores, atención de compromiso especifico o deuda que no se puede soslayar. 
La alcaldesa de San José, debería más bien de preocuparse por cumplir lo ordenado por la Sala Constitucional hace casi tres años (el 11, del 11 del 2011) de restituir a su estado original el Cementerio Calvo, destruido intencionalmente para convertirlo en un charral supuestamente apto para construir. La resolución Nº 2011-15654 que declarara con lugar el recurso de amparo presentado por doña Vilma Sánchez contra el alcalde Araya y el presidente municipal, sigue sin cumplirse. No se anuló el cambio de uso del suelo que se autorizara el 12 de julio del 2011 por el Ministerio de Salud y que fuere solicitado por la Municipalidad. Tampoco se anuló la escritura del protocolo de la Notaría Pública del 10 de octubre del mismo año, ni el movimiento registral que corresponde a la segregación de parte del cementerio que se quería (¡y ahora también!) urbanizar, que fuere incluido en el plano catastrado que también fuere anulado por los señores magistrados constitucionales.
Por su parte, la Defensoría de los Habitantes también ha visto incumplidas las resoluciones emitidas en el mismo sentido, cuyos comunicados han sido archivados en el expediente que sugerimos a los regidores solicitar para su conocimiento, antes de considerar revivir el descabellado proyecto de profanar el cementerio de los pobres, de los más necesitados, de los que “no tienen ni donde caer muertos”. Camposanto convertido en un charral lleno de malezas, como parte de la intolerable intención de mostrarlo como un lote baldío que ha de ser aprovechado, cuando además de ser parte integral del Plan Director Urbano de San José, es, más importante aún, un bien demanial, inalienable, que no puede ser objeto de posesión ni mucho menos vendido, porque no puede ser arrendado, enajenado, gravado ni salir del dominio y control del Estado. Tal y como se quiso hacer con el pretexto de los “Juegos centroamericanos” que costaran, por cierto, más de ø22.000 millones, o sea, una suma cercana a la aprobada como aporte del Estado para la campaña electoral.

UN SEGUNDO PROYECTO que ya debería de revisarse para recuperar el tiempo perdido, ha sido el de querer transformar el histórico y emblemático PASEO DE LOS ESTUDIANTES en un frustrado “barrio chino sin chinos”. La calle 9, ruta nacional usurpada por el ente municipal gracias al desdén del MOPT, bautizada Paseo de los Estudiantes en la administración de don León Cortés a propósito de la conmemoración del cincuentenario del Liceo de Costa Rica, como homenaje a la valiente lucha de los estudiantes del Colegio Seminario, Colegio Superior de Señoritas y el mismo Liceo, en contra de la sangrienta dictadura de los hermanos Tinoco. Aparte de un horrible “arco chino” que se quedó esperando su par a la altura de la avenida Sarmiento, producto del apresurado trabajo de dos empresas privadas, se eliminaron aceras, caños y alcantarillas, por lo que con cualquier aguacero el tal “barrio chino” más bien parece ser UN AFLUENTE del río Amarillo. Para incumplir su juramento ante la Setena, el exalcalde Araya dio un “golpe de autoridad” no permitiendo la construcción de un carril exclusivo para buses a todo lo largo del bulevar, como valoraban hacerlo funcionarios del MOPT. Como consecuencia, alejó del Paseo de los Estudiantes los miles de pasajeros que daban vida a las actividades vecinales, comerciales y empresariales, con la inmerecida consecuencia que hoy sufren los dueños de locales, a los que una vez se les engañó con el cuento del polo turístico que pronto se iba a desarrollar en ese sector capitalino. 
Cabe pues corregir lo que poco a poco se reafirma como otra chambonada, para enfrentar además, el caos vial profundizado con el cierre de tan importante ruta nacional, que hasta hace pocas semanas “lucía” supuestos reductores de velocidad en forma de “esferas indígenas semi enterradas”. Lo cierto es que la urgencia de atender las inundaciones recurrentes demanda la reconstrucción de las aceras, caños y alcantarillas destruidos con el mal trabajo hecho. También el urgente reordenamiento vial de la ciudad capital necesita del espacio vital del Paseo de los Estudiantes, mientras que el patrimonio cultural e histórico demanda una corrección ahora que todavía estamos a tiempo y se está experimentado el fracaso de ese mal diseñado y nada consultado proyecto del exalcalde.

Y UN TERCER PROYECTO que forma parte de las chambonadas con características de rebeldía, es el del anunciado, promocionado y soñado TRANVÍA de 6 kilómetros que iría desde el Estadio Nacional a la estación de la Northern en barrio La California. Tranvía que según los expertos del Banco Interamericano de Desarrollo que evaluaron el proyecto elaborado por interesados funcionarios franceses, tendría que ser construido por el Estado, a un costo superior a los US$150 millones. Para su funcionamiento habría que habilitar una doble vía férrea, por una ruta que sería exclusiva trayendo como consecuencia inevitable, la expulsión de todos los vehículos, públicos y particulares de las calles y avenidas por el que circularía. La avenida al costado norte de la Sabana, el paseo Colón, la avenida Segunda, las calles 7 y 9 que comunicarían hacia el norte con la avenida de Los Damas, hasta llegar a la estación de la Northern, serían usadas únicamente por ese “especial” tranvía. 
Proyecto que no presenta un estudio sobre el impacto vial que provocarían los miles de automotores, públicos y particulares, que hoy circulan por ese trayecto, ni por lo que sucedería en las decenas de intersecciones que tendrían que sortear los vehículos enfrentados a un tranvía que no podría ser regulado por semáforos, a lo largo de su recorrido. Y que además, no mide ni propone medidas para mitigar el caos que fácilmente se vislumbra, ni las rutas que seguirían, por ejemplo, los más de 600 autobuses que hoy ingresan a San José. 
Ante la censurable ausencia de estudios formales que se estima costarían varios millones de dólares, que se sumarían a los ø75.000 millones de colones que costaría su construcción, no nos queda más que reclamar que se haga un examen cuidadoso y detallado de tal proyecto, ajeno a matices electorales y ofertas demagógicas, por tratarse de fondos públicos. Y cual si no fuere suficiente, el modelo proyectado por los expertos del BID permite vislumbrar el negocio que conlleva el trasladar su operación supuestamente lucrativa, ¡después de construido!, a una empresa privada, superando así, y por mucho, el negocio con la OAS y la carretera San José - San Ramón. 
Porque conocemos que al interior del Concejo Municipal de San José, en el gabinete de la Presidencia de la República y en especialistas en urbanismo los tres proyectos citados son reconocidos en privado como chambonadas de alto costo financiero y político, estimamos incomprensible que tanto en el gobierno local como en el central, existan funcionarios como el vicepresidente Lieberman y la alcaldesa García comprometidos todavía a llevar adelante cosas semejantes. 

*Especialista en estudios de impacto ambiental