sábado, 16 de noviembre de 2013

comentario

DESALETEO Y EXPORTACIÓN
Freddy Pacheco León, PhD

Biólogo
Los controles en la descarga de los muelles públicos han demostrado su inoperancia, pues en 1200 km de costa pacífica se pueden descargar sacos llenos de aletas sin que sean detectados. ¡Es tan fácil! O como se denunciara hace más de un año, “parcialmente” adheridas al espinazo, como se plantea en este “refrito” de noticia.
Lo cierto es que sin importar la forma en que se descargan, las aletas son luego transportadas a las plantas de las compañías exportadoras que son las que hacen el gran negocio al reportar un precio de exportación menor a los $16 el kilo, mientras el precio de compra en los mercados orientales es de unos $600 el kilo. Desde Costa Rica con la bendición de algunos grupos “preservacionistas” se exportan millones de dólares anuales en aletas de tiburón... que fueron descargadas “adheridas” al cuerpo del tiburón o, como es más común, clandestinamente.
POR TANTTO, mientras se siga permitiendo la EXPORTACIÓN irrestricta de aletas producto del desaleteo, jamás se podrá detener tan brutal práctica pesquera. Así se ha propuesto, así ha sido aceptado en ciertas oportunidades (el presidente Arias y su ministro de Ambiente don Jorge Rodríguez así lo manifestaron en su oportunidad) pero los que se dicen defensores de los tiburones, hacen causa común con el Incopesca para oponerse a una medida que ha resultado exitosa en, por ejemplo, las islas Bahamas.
En otras oportunidades se ha dirigido la atención hacia la pesca de tiburones donde no medie el DESALETEO, lo que no es más que una medida sin sentido que no resuelve el grave problema del desaleteo y que más bien desvía la atención cual cortina de humo. Igual a como sucediera con la emisión de un decreto ejecutivo que, ¡además de mal redactado!, no prohibía la importación y mucho menos la exportación de aletas, pese a que fue así demagógicamente anunciado por el gobierno en el Parque Nacional Manuel Antonio. O como en un caso reciente (ya resuelto judicialmente en Costa Rica) en la forma en que vienen las aletas adheridas. 
¡"Dejémonos de varas"!, decía un amigo puntarenense. “Prohibamos la exportación y veremos cómo, de un día para otro, se acaba esa criminal práctica pesquera”. ¿Por qué será que no se sigue su consejo desinteresado? ¿Qué intereses ocultos lo impiden? 
Caben las preguntas pues ya llevamos más unos 10 años de costosas “campañas” sin que se vean resultados positivos (por lo menos) para los tiburones.