jueves, 21 de agosto de 2014

Comentario

Refinería china: Incumplimiento de normativa ambiental
Freddy Pacheco Léon*
Está bien que RECOPE busque “el escrutinio de entidades independientes como el Incae”, empresas petroleras y el gobierno de Noruega, como anunciaron que lo harían al final del gobierno anterior. Pero lo que NO se puede desdeñar es que ¡se saltaron la normativa ambiental olímpicamente! Contra de lo determinado en la normativa alrededor de los procedimientos obligatorios que señalan los contenidos y los caminos que ha de seguir un Estudio de Impacto Ambiental, Recope y Setena se pusieron de acuerdo para no “construir” los cimientos de los documentos de evaluación ambiental fundamentales. 
Ante una APARENTE URGENCIA por tener aprobada la viabilidad ambiental que le permitiera al gobierno seguir adelante con el negociazo de la “refinería china”, obviando...
la vigencia de decretos ejecutivos aplicables a todo proyecto de “alto y moderado impacto”, Setena le aceptó a Recope la solicitud de no presentar el documento de evaluación ambiental inicial (Documento D1) que, según la legislación, “deberá ser utilizado por las actividades, obras o proyectos” de categoría alta y moderada. Documento a partir del cual la unidad técnica de la Setena “llevará a cabo la Evaluación Ambiental Inicial mediante el análisis de la información contenida y los documentos aportados”, que permiten la emisión de los términos de referencia que sirven de guía general para la elaboración de Estudios de Impacto Ambiental (EsIA) (Decreto Nº 32966-Minae). 
Si fue o no “COMPADRE HABLADO” nunca lo sabremos, pero lo que sí podemos concluir es que ¡eso no se hace! Mientras a los desarrolladores de proyectos de la más diversa índole se les exige cumplir con la normativa, hasta para un pequeño movimiento de tierras en un lote industrial (por ejemplo) a Recope se le exime la presentación de la evaluación ambiental inicial (Documento D1) para un proyecto de refinería que se espera procese un 260% más de crudo que la existente, que tiene un costo de unos ø750.000 millones de colones ($1.503.706.000, ºº mil quinientos tres setecientos seis mil millones de dólares), en un área de 471.000 metros cuadrados, que tendrá un flujo marino-costero capaz de garantizar al menos el aporte de 65.000 barriles de crudo diarios, en un lugar con “innumerables fallas inversas, fallas de desgarre y plegamientos”, donde “El acuífero más superficial ubicado al oeste de la Refinería actual se localiza a una profundidad promedio de 0,6 m, fácilmente contaminable” y donde ya se han detectado hidrocarburos contaminantes en volúmenes estimados iguales a 441.000 litros.
Pero claro, como son ¡tan inteligentes! escondieron que se trataba de una REFINERÍA NUEVA (conocida ahora como la “refinería china”) para presentar el proyecto cual si se tratara de una sencilla “MODERNIZACIÓN y ampliación de la Refinería Moín” (Expediente D1-5565-2011-Setena) logrando insólitamente que un proyecto que del Formulario D1 solo tiene el número del expediente (“por solicitud de Recope”) la Comisión Plenaria de la Setena hiciera una visita a la zona del proyecto en octubre del 2010, para ver el alcance del mismo”. Lo que sin embargo no explican los amigos voceros de la misma Recope, es cómo lograron que aun conociendo el proyecto, el secretario general y demás compañeros del órgano superior de la Setena, no se percataran (¿o sí?) de la realidad del proyecto de la “refinería china”.
Porque si efectivamente les hicieron una presentación seguramente con “power point” en “el lugar de los hechos”, lo mínimo que debieron haber hecho los miembros de esa comisión de la Setena, era poner en sobre aviso a los técnicos bajo su jerarquía para que, tal vez muy diplomáticamente para no herir susceptibilidades, le hubieran comunicado a los urgidos funcionarios de Recope, que tenían QUE CUMPLIR con toda la normativa que regula y orienta la elaboración de los estudios de impacto ambiental (EsIA). 
Pero no fue así y fueron tantos los vacíos evidentes en el Estudio de Impacto Ambiental aprobado, que por ejemplo, no se inmutaron ante la presencia de los acuíferos y la importancia de la vulnerabilidad de las aguas subterráneas, desdeñando el importante aporte que debería de haberse solicitado al Senara, encargado de ese sector y responsable de aplicar matrices muy bien conocidas por sus profesionales.
O en haber solicitado un estudio de ingeniería civil exhaustivo, basado en la convenientemente escondida descripción detallada de la nueva refinería. O en haber considerado la trascendencia de un análisis oceanográfico multidisciplinario, que incluyera una estimación de la frecuencia y rutas de los buques, la localización de los tanques, las amenazas a la biodiversidad marina, etcétera. Así como, de darse un cambio de uso del suelo en el área boscosa involucrada, además del estudio biológico, haberse preocupado por un estudio arqueológico preliminar que garantizara, en caso de detectarse, la preservación de los bienes patrimoniales. 
Se trata en fin, de un proyecto de nueva refinería, que no solo desvirtúa y evidencia que el clamor por una Costa Rica carbono neutral para dentro de unos siete años, no es más que una POSE DEMAGÓGICA gubernamental, sino que además manda un mensaje indebido hacia los habitantes en el sentido de que la Ley Orgánica del Ambiente, y las demás leyes y decretos que norman las actividades que pudieren conllevar impactos sobre el ambiente natural y humano, no están ahí para ser cumplidos… cuando otros intereses están de por medio.

*Biólogo, especialista en estudios de impacto ambiental
PUBLICADO en Página Abierta (Diario Extra) el martes 19 de agosto del 2014.