miércoles, 27 de abril de 2011

Se derrumban los juegos centroamericanos

Dr. Freddy Pacheco León
Catedrático UNA

Cual si Costa Rica estuviere viviendo en el valle de Jauja, y no tuviéramos serios problemas con las finanzas estatales, dirigentes de ocasión nos comprometen en la organización y ejecución de unos desprestigiados Juegos Deportivos Centroamericanos, para los cuales no se tiene siquiera un cronograma formal de actividades.
Según los proponentes de los Juegos, harían falta unos $60 millones (ø30.000 millones) para construir la infraestructura deportiva de características olímpicas y una villa de unos 300 apartamentos debidamente amueblados y con suficiente estacionamientos (supuestamente los venderían después) donde albergar a los más de 3000 atletas que visitarían San José durante dos semanas en marzo del 2013. Mientras por un lado dicen que el Banco de Costa Rica tomaría indebidamente funciones financieramente riesgosas del INVU, financiando, construyendo y vendiendo casas, por otro lado reina el silencio.
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Tal vez porque lo único que se tiene es un “comité organizador”, mientras por un lado apuestan por un financiamiento vía venta de derechos de televisión, donaciones de patrocinadores, venta de monedas y sellos conmemorativos, venta de entradas, licencias de uso de la imagen gráfica como en Barcelona (según actas de la Municipalidad de San José) por otro lado agregan que se requiere de la inversión comprometida “de varias instituciones del Gobierno y la empresa privada”. “Inversión comprometida” que no se ve por ningún lado y que, como consecuencia, ahora se gestiona el aporte del gobierno de CHINA, cual si no hubieran cosas muchísimo más importantes que requerirían tan valiosa colaboración, como sería (a manera de sugerencia) un apoyo sustancial y mucho mejor recibido por el pueblo costarricense, para la reconstrucción del querido Hospital San Juan de Dios.
Así, el panorama es tan deprimente que ¡a menos de dos años! de la ceremonia de inauguración, no se ha avanzado siquiera en la labor de buscar el financiamiento para el diseño de las múltiples obras que ni se asoman en el horizonte virtual. Y si los diseños están lejos, mucho más lejos está la construcción de las sedes deportivas y la ya famosa “villa olímpica” que no se sabe dónde se ubicarían, quiénes las financiarían y qué empresas las construirían… después de defender las licitaciones y las esperables apelaciones ante la Contraloría General de la República.

GRAN TRECHO
Aunque la exministra Goyenaga al irse dijo que “El comité organizador de los JDCA SJO 2013, existe y ha venido trabajando desde el año pasado” y que “Esto es un proceso que depende del Icoder, del Ministerio de Hacienda, de la Casa Presidencial, de la Asamblea Legislativa y de la Municipalidad de San José”, lo cierto es que los hechos la desmienten. Quizá porque del papel a la acción hay un gran trecho. Lo que NO nos dijo la distinguida dama es el por qué, si los devaluados juegos no formaban parte de sus prioridades al asumir su cargo, luego aceptó como buena tal ocurrencia.
Asimismo, es sintomático el silencio que reina en el Ministerio de Hacienda cada vez que el tema se discute. Silencio comprensible si se toma en cuenta el camino empedrado que enfrenta la reforma fiscal en el Congreso, sustentada en la atención de un déficit gigantesco que demanda sacrificios en inversión pública. Incómoda posición la del ministro Herrero a la que los entes deportivos y municipales le colocan en momentos en que sus argumentos se debilitan. Por ello es que tal vez los presupuestos de la República no reflejan la ocurrencia de dirigentes y asesores incompetentes, que, como lo señaló La Prensa Libre, ni siquiera se han ocupado o preocupado por financiar la adecuada participación de nuestros atletas en los Juegos Panamericanos en Guadalajara.